viernes, 22 de marzo de 2013

El poeta...


“El poeta sirve al tiempo —¡efectivamente lo sirve!— de manera involuntaria, es decir, fatal: no puede no servirlo."

Marina Tsvietáieva

domingo, 17 de marzo de 2013

Qué lástima


Qué lástima que duermas
y se interrumpa el diálogo
y no sientas mi beso
en tus ojos cerrados.


Qué lástima tu infancia
así truncada,
ese tiempo sin tiempo
a medio abrir
por el que ya empezaba
a vislumbrarte.


Mañana todo habrá cambiado:
otra vez hablándonos
de lejos
desde nuestras esquivas
soledades.


Qué lástima
los signos de mi amor,
mis apretados círculos
de miedo
que no sé si entendiste.



Claribel Alegría

sábado, 2 de febrero de 2013

Un amor indeciso


Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta... 
Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.  

Yo le digo al amor: - ¿Qué te trae a mi casa? 
Y el amor no responde, no saluda, no pasa... 

Es un amor pequeño que perdió su camino: 
Venía ya la noche... Y con la noche vino. 

¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!... 
¿Que palabra no dice, qué nombre no me nombra?...   

¿Qué deja ir o separa? ¿Que paisaje apretado 
se le quedó en el fondo de los ojos cerrados?... 

Este amor nada dice... Este amor nada sabe: 
Es del color del viento, de la huella de un ave.  

Extraño amor sin rumbo que me gana y me pierde, 
que huele las naranjas y que las rosas muerde...

Que todo lo confunde, lo deja... ¡Y no lo deja! 
Que esconde estrellas nuevas en la ceniza vieja... 

Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe 
que el mañana es tan solo el hoy muerto... 
El cadáver futuro de este hoy claro, de esta hora cierta... 
Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta... 

Dulce María Loynaz

La Szymborska, a un año de su muerte.

Ha sido un descubrimiento dichoso tu poesía, te aseguro, Wislawa, que mi visión no sería ni siquiera un poco de lo que es ahora, de no haberte leído.

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
yeso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.

Wislawa Szymborska, Traducción de A. Murcia

jueves, 17 de enero de 2013

A la mujer del Prójimo

I
Llegó al cuarto entre asustada y no
su piel había memorizado calles
para que yo esta noche las caminase todas.
Llegó invadida de cebolla y pena,
de fiebre del pequeño y vecinas absurdas.
Llegó cansada de saludos breves,
preguntarse por qué a tanto silencio.
Necesitaba
que esta noche sus hombros arriben a otro puerto,
sus manos algo lejos del filo de la escoba,
su pelo rojo en otra almohada.
Entonces comprendí
que la mujer del prójimo es ajena,
incluso para él.

II
No unté mis ojos
con el paisaje de los tuyos,
ni desordené el día para que aparecieras,
ni he juntado tus ruidos con mi boca
para que no doliesen las preguntas,
ni siquiera
me llamo como dices, pero
puedes quedarte,
hay un poco de sopa, algo de vino,
afuera está lloviendo en otro idioma.

Jorge Boccanera

La niña del Mar

Un clásico infantil portugués, dulce y breve como una ola.


El mar es una prisión transparente y helada. En el mar no hay primavera ni otoño. En el mar el tiempo no muere. 

Sophia de Mello Breyner Andresen

viernes, 11 de enero de 2013

Un hombre es...

 Un hombre es lo que hace, lo que ama,
lo que pinta su voz con el aliento,
lo que construye su palabra al viento,
lo que desde sus manos se derrama.

Lo que florece en tierra o en escama,
lo que da al mundo desde el pensamiento:
trigo y harina, masa y alimento,
la letra impresa, el fruto en cada rama.

Un hombre, sobre todo, es el reflejo
del instante fugaz en que respira
el aire que lo va poniendo viejo.

Un hombre es esa imagen que suspira
cuando por fin descubre en el espejo
un ángel sosegado que se mira.




Carmen González Huguet 


El encanto oculto de la vida, Bakst