Luego de buscar esta canción por todas partes, la encontré y no puedo resistir no compartirla :). Disfrútenla.
viernes, 12 de julio de 2013
jueves, 11 de julio de 2013
Yo contemplo a veces el cielo de mi memoria (fragmento)
El tiempo borra todo como las olas borranlos trabajos de los niños en la arena.
Olvidaremos esas palabras precisas y vagas
detrás de las cuales sentimos el infinito.
El tiempo borra todo, en él no brillan los ojos
que sean de ópalo o de estrella o de agua clara,
bellos en el cielo azul o en un lapidario,
Los ojos quemarán para nosotros un fuego triste o alegre.
Algunas gemas hurtadas de su cofre viviente
tirarán en mi corazón sus crudos reflejos,
así como el día de su uso, selladas en el párpado,
brillaban con un destello precioso y decepcionante.
Otros fuegos dulces encantados por Prometeo
chispean el amor que brillaba en sus ojos,
para nuestro querido tormento los hemos llevado
iluminados, tan puros, o cristalizados, tan valiosos.
Marcel Proust
lunes, 27 de mayo de 2013
Delmira Agustini
Nous devons aussi
nous souvenir que la poesié appartient à l’âme et non à l’oreille et que nous
n’arriverons jamais au coeur de personne avec des vers bien rimés mais avec de
poésies bien senties et saturées de notre propre âme.*
La rima es el tirano empurpurado,
es el estigma del esclavo, el grillo
que acongoja la marcha de la Idea.
No aleguéis que es de oro! El Pensamiento
no se esclaviza a un vil cascabeleo!
Ha de ser libre de escalar las cumbres
Entero como un dios, la crin revuelta,
La frente al sol, al viento. Acaso importa
que adorne el ala lo que oprime el vuelo?
*Debemos recordar que la poesía pertenece también al alma y no al oído
y que no llegaremos jamás al corazón de una persona con versos bien rimados que con
poesías bien sentidas y saturadas de nuestra propia alma.
y que no llegaremos jamás al corazón de una persona con versos bien rimados que con
poesías bien sentidas y saturadas de nuestra propia alma.
La rima es el tirano empurpurado,
es el estigma del esclavo, el grillo
que acongoja la marcha de la Idea.
No aleguéis que es de oro! El Pensamiento
no se esclaviza a un vil cascabeleo!
Ha de ser libre de escalar las cumbres
Entero como un dios, la crin revuelta,
La frente al sol, al viento. Acaso importa
que adorne el ala lo que oprime el vuelo?
De Rebelión, fragmento.
viernes, 22 de marzo de 2013
El poeta...
“El poeta sirve al tiempo —¡efectivamente lo sirve!— de manera involuntaria, es decir, fatal: no puede no servirlo."
Marina Tsvietáieva
domingo, 17 de marzo de 2013
Qué lástima
Qué lástima que duermas
y se interrumpa el diálogo
y no sientas mi beso
en tus ojos cerrados.
Qué lástima tu infancia
así truncada,
ese tiempo sin tiempo
a medio abrir
por el que ya empezaba
a vislumbrarte.
Mañana todo habrá cambiado:
otra vez hablándonos
de lejos
desde nuestras esquivas
soledades.
Qué lástima
los signos de mi amor,
mis apretados círculos
de miedo
que no sé si entendiste.
Claribel Alegría
lunes, 25 de febrero de 2013
sábado, 2 de febrero de 2013
Un amor indeciso
Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta...
Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.
Yo le digo al amor: - ¿Qué te trae a mi casa?
Y el amor no responde, no saluda, no pasa...
Es un amor pequeño que perdió su camino:
Venía ya la noche... Y con la noche vino.
¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!...
¿Que palabra no dice, qué nombre no me nombra?...
¿Qué deja ir o separa? ¿Que paisaje apretado
se le quedó en el fondo de los ojos cerrados?...
Este amor nada dice... Este amor nada sabe:
Es del color del viento, de la huella de un ave.
Extraño amor sin rumbo que me gana y me pierde,
que huele las naranjas y que las rosas muerde...
Que todo lo confunde, lo deja... ¡Y no lo deja!
Que esconde estrellas nuevas en la ceniza vieja...
Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe
que el mañana es tan solo el hoy muerto...
El cadáver futuro de este hoy claro, de esta hora cierta...
Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta...
Dulce María Loynaz
La Szymborska, a un año de su muerte.
Ha sido un descubrimiento dichoso tu poesía, te aseguro, Wislawa, que mi visión no sería ni siquiera un poco de lo que es ahora, de no haberte leído.
Debo mucho
a quienes no amo.
El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.
La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.
Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
yeso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.
No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.
Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.
Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.
Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.
Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.
Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.
"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.
Wislawa Szymborska, Traducción de A. Murcia
Debo mucho
a quienes no amo.
El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.
La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.
Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
yeso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.
No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.
Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.
Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.
Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.
Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.
Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.
"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.
Wislawa Szymborska, Traducción de A. Murcia
viernes, 18 de enero de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
A la mujer del Prójimo
I
Llegó al cuarto entre asustada y no
su piel había memorizado calles
para que yo esta noche las caminase todas.
Llegó invadida de cebolla y pena,
de fiebre del pequeño y vecinas absurdas.
Llegó cansada de saludos breves,
preguntarse por qué a tanto silencio.
Necesitaba
que esta noche sus hombros arriben a otro puerto,
sus manos algo lejos del filo de la escoba,
su pelo rojo en otra almohada.
Entonces comprendí
que la mujer del prójimo es ajena,
incluso para él.
II
No unté mis ojos
con el paisaje de los tuyos,
ni desordené el día para que aparecieras,
ni he juntado tus ruidos con mi boca
para que no doliesen las preguntas,
ni siquiera
me llamo como dices, pero
puedes quedarte,
hay un poco de sopa, algo de vino,
afuera está lloviendo en otro idioma.
Jorge Boccanera
Llegó al cuarto entre asustada y no
su piel había memorizado calles
para que yo esta noche las caminase todas.
Llegó invadida de cebolla y pena,
de fiebre del pequeño y vecinas absurdas.
Llegó cansada de saludos breves,
preguntarse por qué a tanto silencio.
Necesitaba
que esta noche sus hombros arriben a otro puerto,
sus manos algo lejos del filo de la escoba,
su pelo rojo en otra almohada.
Entonces comprendí
que la mujer del prójimo es ajena,
incluso para él.
II
No unté mis ojos
con el paisaje de los tuyos,
ni desordené el día para que aparecieras,
ni he juntado tus ruidos con mi boca
para que no doliesen las preguntas,
ni siquiera
me llamo como dices, pero
puedes quedarte,
hay un poco de sopa, algo de vino,
afuera está lloviendo en otro idioma.
Jorge Boccanera
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