Mi padre, a estas alturas,
escribe sus memorias
y yo pienso que cuando falte
no querré leerlas
por si acaso descubro
que no nos hemos conocido nunca.
No sé si te lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.
Mi madre no recuerda el nombre de su madre.
Ha olvidado el camino de regreso a la vida,
no sabe usar el peine, ni la cuchara,
se pone, casi siempre, la chaqueta al revés
y revuelve los cajones en su memoria,
pero siempre sonríe al escuchar mi nombre.
Mi madre no recuerda si tuvo algún amante,
si ha viajado muy lejos, si ha perdido algún tren,
dónde están sus anillos, si alguna vez fue guapa,
que le gustaba tanto el Chinchón y el café,
que las letras unidas tienen significado
y que el perro que amaba nos dejó ya hace un mes.
Mi madre me recuerda, sin amargura,
lo que yo he olvidado tan tontamente,
la oración de su abuela que me dormía
las canciones de cuna que me cantaba,
y unas romanzas moras que, en letanía,
desgrana mirando por la ventana.
Mi madre y yo sujetamos recuerdos olvidados
como podemos, a veces con dolor,
otras con risas, siempre con esperanza.
Sin acto de amor que me conciba,
sin madre que me espere,
sin saber para qué,
sigo empeñada en nacer
a cualquier hora,
de cualquier manera,
por olvidarme de los días
en los que nacía muerta
o en los que me moría
de a poquitos silenciosos.
Nacerme a cada paso
aunque sea de nalgas
y con dos vueltas de cordón
enrollado en el alma,
nacerme y respirarte...
Quiero que me comprendas,
abro el baúl de las palabras,
busco las que aprendiste de niño,
las más sencillas, las de diario,
¿recuerdas? "Mi mamá me ama".
La mano hábil desbroza,
sabia con los años
se mueve con destreza.
Arranca sin remisión
las peores hierbas.
Vuelve a repasar,
surco a surco,
titubea, se detiene, duda,
pero vuelve a desbrozar.
Teme haber arrancado,
en alguna ocasión,
un brote delicado que no vio,
que no reconoció,
porque el cansancio ciega.
Regresa, cada día más sabia,
al surco que conoce,
camina por él,
observa más despacio
y a la destreza,
a la sabiduría,
añade ahora la piedad.
Me preñaste de palabras
ojalá los hijos que nazcan
tengan tus ojos, tu mirada.
El abultado vientre se parece
a un globo terráqueo
en el que habitarán
los poemas que tú me escribiste.
Continuo caminando,
he decidido seguirte,
me transformo en tu sombra,
una sombra de abultado vientre
que rompa las leyes de la física.
He decidido que el hijo que nazca
compita sólo en el arte de amar
y le pondré tu nombre
y he decidido que inventaré un mundo,
un lugar con sol y agua,
sonde reine el silencio,
donde pueda llevarte conmigo
sin que nadie nos mire.
Cuando nazca lo hará entre dos luces,
la tuya y la mía,
entre dos brazos,
entre líneas,
intercalado,
entre besos
y versos.
Preñada de palabras me tienes.
Esta noche y no en otra noche más cercana o desnuda voy a empezar a vivir es que ha pasado un hombre alto como un eucalipto y no soy yo cuando pregunta por el dueño de las carnicerías y entonces entra y clausura todas las sangres y los clamores del mundo mugen tan gozosos ya de la vida toda y de la muerte ninguna. Esta noche y no en otra noche más doliente o profunda voy a empezar a nacer es que ha pasado un niño con más fusiles que risas y no soy yo cuando pregunta por el dueño del hambre y la esperanza general de la tierra se conmueve ya de venganza o de ira. Esta noche y no en otra noche más triste y obscura voy a empezar a creer es que ha pasado una mujer parecida a mi madre y yo también soy cuando pregunta por mí y yo me reconozco ya de dolor o vergüenza. Esta noche y no en otra noche más cruel o suicida voy a empezar a morir es que me ha saludado el que me odia y no soy yo cuando pregunta mi oficio terrible de dulzura y ya una bala me sueña.
Esta noche y no en otra noche más deseada y querida voy a empezar a cantar es que el silencio recorre mis cosas y no soy yo cuando se callan en el miedo las estrellas ya sentencia o castigo. Esta noche y no en otra noche más ciega y oculta voy a aparecer de repente es que a tantos han ido reduciendo a la sombra que ni soy yo cuando estábamos todos y ahora no existes ya desolación y miseria. Esta noche y no en otra noche más bella y sentida voy a preguntar por el pan es que ha pasado la muerte toda encendida de trigo y no soy yo cuando responde la lluvia cayendo en la nada ya paciencia o trabajo. Esta noche y no en otra noche más incierta o mentira voy a confesarme del miedo es que han encendido una hoguera y soy también en la llama cuando arde el deseo prohibido ya diferencia o pecado. Esta noche y no en otra noche más confiada y amiga voy a rendirme con pena es que una caricia me acusa y no soy yo cuando apuntan mi nombre en el aire ya condenado o alegre. Esta noche y no en otra noche más fría o ajena voy a marcharme hacia siempre es que nunca la muerte termina y no soy yo cuando maltratan el beso con ira ya religión o fracaso.
Esta noche y no en otra noche más noche y eterna voy a pensar que respiro es que una palabra se ahoga en un libro y no soy yo cuando aplauden lo horrible del mundo ya consagración o veneno. Esta noche y no en otra noche más desolada y perdida voy a escribir al tirano es que pasa mi abuela con flores, con vida y no soy yo cuando llora vacía ante el cielo ya letanía o milagro. Esta noche y no en otra noche más escondida y lejana voy a quedarme contigo es que ocurre un monstruo en las selvas del alma y no soy yo cuando claman heridas y heridas ya gobiernos o leyes. Esta noche y todas las noches del día voy a decirte mi amiga culpable es que está pasando la vida y yo no soy cuando un hombre se sienta y nos habla ya destrucción o poesía.
para curar en la carne abierta en el dolor de todos en esa muerte que mana en mí y es la de todos
escribir
para ahuyentar la angustia que describe sus círculos de cóndor sobre la presa
aunque en el alma no
en el alma la estimación del tiempo que concluye y es arriba algo más que un silencio con ojos semiabiertos
escribir
como condescendencia y como rebeldía sin elección sin pausa porque se va la luz, las fuerzas se le acaban y el ser se va de vuelo en las garras de un ave carroñera
escribir
para decir el grito para arrancarlo para convertirlo para transformarlo para desmenuzarlo para eliminarlo escribir el dolor para proyectarlo para actuar sobre él con la palabra
escribir
para descansar (escribir que el sol, en invierno, es hermoso)
por no llorar tan dentro tan a escondidas
escribir
hacia la extenuación para que se derrame el dolor contenido desde el inicio del mundo
escribir para rebelarse sin provecho
a pesar de la derrota ya prevista
porque no hay rebeldía que no esté justificada ni violencia que no sea, en el fondo, inocente, escribir
con derecho al llanto
escribir para curar escribir para guarecerse escribir como si cerrase los ojos para no cerrarlos para mover la mano y seguir su curso para sentirse viva AÚN para aplazar la angustia como simulación para guiar la mente y que no se desboque para controlar lo controlable
escribir
como quien deja la luz encendida y duerme de pie sobre sí mismo para saldar las cuentas con el miedo
escribir para reorganizar
escribir sin hacer concesiones
escribir como quien des-espera para cauterizar para tomarle las medidas al miedo para conjurar para morder de nuevo el anzuelo de la vida para no claudicar
escribir para apuntar al blanco
escribir con palabras pequeñas palabras cotidianas palabras muy concretas palabrasojo palabras animales palabrasbocadegato áperas por dentro y por fuera suaves como “tal vez” palabraslatigazo como “demasiado” y “tarde”
escribir para no mentir para dejar de mentir con palabras abstractas para poder decir tan sólo lo que cuenta
decir que a las once de la noche de hoy mientras la luz calienta el lado izquierdo de mi almohada y la sábana verde se desdobla en el espejo del armario estoy en mí en el lugar en que acostumbro a encontrarme en este aquí hecho de extraña duración en lo mismo repitiéndome la carne dolorida los huesos lastimados los nervios, la piel tirante, amoratada el pelo encanecido el grito sólo postergado y hoy a las once de la noche de hoy mientras la luz calienta el lado izquierdo de mi almohada
muere un niño o dos o no sé cuántos mueren y una anciana dice sus últimas palabras o no las dice y muere y es otra la que habla pero no habla, dice apenas dice y muere sin decir apenas nada y algo se me atraganta tal vez un alarido largo como las once horas de esta noche o tal vez la conciencia que duerme encendida como una lumbre la conciencia de todos los que mueren como una fogata un espantoso incendio que prende en las ventanas de la ciudad y en el mar no se apaga una conciencia absurda una antorchahorizonte la conciencia de todos los que saben que se están acabando en sus huesos de antorcha hoy, mañana, siempre
escribir todas las muertes son mi muerte mi grito es el de todos y no hay consentimiento escribir
¿para consentir? ¡escribir para rebelarse! no hay lugar para plegarias no hay lugar para el sosiego el ajuste de las almas se hace en rebeldía
Estamos solas y nos pertenecemos. En nosotras está el poder Somos un pueblo de almas en rebeldía ¡Despertad! Lo que escribo aquí se traza en el aire el dolor es la senda el dolor es el medio por el dolor la fuerza que combate el dolor y lo transforma por el dolor deshago mi dolor en lo ajeno y el ajeno en el mío
escribir
para des-esperar por todos los que están por todos los que fueron los desaparecidos escribir para cuidar sus des apariciones para alimentarlas para que no se enturbien no tan pronto no tan siempre pronto
escribir
para desestructurar para vencer las estructuras para contra decir lo dicho para demoler
escribir
para desestimar para aprender la delgadez del trazo su vacío habituarse a él a su insignificancia
escribir para insignificar
escribir
inútilmente para ejercer lo inútil para abrazar lo inútil para hacer de la inutilidad un manantial
escritura como sortilegio
- volé esta madrugada más alto que ninguna otra vez
Cada noche, en la duración de un grito viene una sombra nueva
Cada noche, en la duración de un grito, un alma acude a mí. La acojo. En el grito. Ella no dura. Sólo se abre. Y hay que entrar. Suavizar. No hay que recordar. Tan sólo entrar. Respirando. –
escribir luego para reforzar los frágiles puentes los conductos sutiles con temor de que se borren en el espacio leve entre lo presentido y lo sentido
Escribir para desescribir para desdecir para reorganizar las consciencias y que cada una cumpla su ceguera El espacio de las almas ha de guardarse oculto En la palabra está el engaño
escribir pues para confundir para emborronar y, luego, volver a escribir en el orden que conviene el mundo que hemos aprendido
escribir
como quien cuenta los pasos que da por no oír el silencio como quien cuenta pasos – uno, dos - y se salta el tercero -cuatro, cinco- para ver si se ha ido para comprobar pero no: sigue estando y ya no dejará de andar para contar los pasos hasta caer exhausto en el silencio enorme que se ensancha entre sus piernas como un charco de sangre
escribir
porque el héroe se hace con el miedo sobre todo su miedo a partir de su miedo se hace héroe el héroe ahuecando el miedo y llenándolo de acción para entumecerlo haciendo tiempo en lo hermoso haciendo tiempo en lo vivo
yo no soy ningún héroe yo sólo escribo para colmar la distancia entre mi miedo y yo
escribir “Se pone un abrigo de cuero.” escribir “Un hombre joven se levanta del asiento. Se pone un abrigo de cuero. Lleva gafas oscuras. Se vuelve. Su espalda es ancha. Se dirige a la puerta. No sé qué hará mañana. No le conozco. Ha cruzado la vía. El cristal me devuelve mis ojos y esa tristeza que se mide en mis labios. El hombre joven tal vez camina hacia una casa. Tal vez sea su casa.”
escribir “En mi rostro el paisaje - atravesándolo - el paisaje.”
escribir “Tiene las uñas recortadas.” escribir “Se desprende, muy lenta, de una frase, la desliza en el cuaderno y espera. Tiene las uñas recortadas y una blusa de encaje. Lleva una bolsa de color violeta en las rodillas. Cuando respira hace juego con los versos de Sylvia Plath. Hay un desfiladero en su mirada y no termina de cruzarlo.”
escribir para confundir las palabras y que las cosas aparezcan
(Campos de limoneros cargados con sus frutos. Y cañizales separando sembrados. Y vinagreras cubriendo de oro las taludes…)
que las cosas presionen que un mundo se abra paso (Es invierno, y ya crecen el trigo y la alfalfa. Aún hay campos entre ciudades y hermosos pueblos y una anciana se sienta en un portal con un rayo de sol en su regazo. La tierra arada humea bajo el sol y los olivos jóvenes tensan sus cuerpos retorcidos hacia el cielo. Creciendo. Crecer es ascender. Crecer es ensancharse. Crecer es romper límites. Crecer es invadir…)
que estallen los cristales de mis manos que abran ojos en las letras
(Hileras de olivos. Sus sombras paralelas…)
escribir para rastrear
escribir
para perdonar para ser perdonado
¿Dónde hallaré al sacerdote, al mediador, aquel que tenga conocimiento de los límites y el poder de traspasarlos? ¿dónde hallaré a aquel capaz de arder sin consumirse y, entre los muertos y los vivos, ecualizar transformar, ¡bendecir!?
escribir
para hallar la paz después de haber hablado con los muertos
escribir
para sellar la paz para conciliar en mí para perdonar en mí
escribir
la culpa misma que golpea y se licúa en el pecho y surte y es agua que mana con fuerza y que nos une agua que forma remolino de amor irradiando
todas las culpas son el mismo sufrimiento el de existir queriendo queriendo serlo todo queriéndolo todo y todo está en mis manos en esta encrucijada donde permanecemos el tiempo suficiente para sufrirlo todo
en mi interior barrunto el gran estruendo: todo el dolor del mundo me pesa entre los muslos
abrid los ojos: ¡ved! es tan terrible vivir ¡quien sobrevive saluda! morituri somos todos
toda la historia de tu estirpe está presente y te reclama como crisol eres la mediadora operas en ti misma el milagro de la conciliación
y de repente soportas el peso del mundo y su dolor lo bebes todo entero. Agradecida.
escribir
porque crujen las rodillas y hay como un sueño esperando ser soñado justo detrás del dolor.
- Hoy observé las gaviotas.
He de volar muy alto esta noche. He de volar sin lastre. Hasta que amanezca.-
escribir “otoño” para recordar cómo uníamos castañas con palillos de dientes y surgían princesas y perros y dragones y mi madre era hermosa y ¿quién sabe? tal vez fue feliz, también ella, ese día.
escribir
para arquear el espinazo de las letras a imagen del dolor para trazar las líneas de la vida líneas que se encogen líneas retráctiles como nervios apresados en la carne como venas quebradizas venenos infiltrados en las arterias, líneas que merodean en torno al corazón calado por la angustia y el cansancio líneas como cables tendidos entre una vida y otra menos vida líneas ultracortas líneas entrecortadas líneas respiradero líneas túnel para desembocar en el horizonte recuperar allí las fuerzas del principio pero líneas quebradas presionadas oprimidas, líneas de vuelta atrás combadas sobre el tiempo que queda el tiempo que nos queda termitero o volcán vaciado por los seres (los insectos, la lava) que operan desde dentro
líneas de retroceso ¡si fuesen sólo al sueño! pero no: más abajo.
escribir como quien muerde un rayo con los brazos en cruz
escribir que sus pulmones se cerraron como las alas de una mariposa. Dejó un rastro de polvo azul en los dedos de quienes fueron a tocarla
escribir como aquel que se fuga de un hospital y arrastra tras de sí las sondas, el goteo, la máscara de oxígeno y corre sobre agujas envenedadas
¡Despertad! ¡nadie podrá evitarlo! sólo es cuestión de tiempo contad los gritos que dais en el fondo del agua ¡Contad los gritos!
cada cual con su dolor a solas el mismo dolor de todos
- Alguien disimula. Sonríe, devuelvo la sonrisa. Sé que para él ya oscureció. También él lo sabe. Pero se esfuerza. Todos nos esforzamos. Gritar es esforzarse. Gritar es rebelarse. -
escribir porque alguien olvidó gritar y hay un espacio en blanco ahora, que lo habita
escribir porque es la forma más veloz que tengo de moverme
escribir
¿y no hacer literatura? … ¡y qué más da!
hay demasiado dolor en el pozo de este cuerpo para que me resulte importante una cuestión de este tipo. Escribo
para que el agua envenenada pueda beberse.
CHANTAL MAILLARD En Matar a platón (Tusquets, 2004)