sábado, 5 de octubre de 2013

Un poema de Jean Portante

Nada está destruido 
Reloj blando, Dalí, 1954.
ni el viejo reloj suspendido en el cielo, 
ni las horas que llueven arriba de los techos.
El tiempo como todo lo demás
se evapora y se condensa, 
y los animales negros que a golpes
se posan sobre los muros
no han ido en vano al laboratorio.

Hoy es un día irreparable.
Vamos al mercado como vamos a la iglesia.
Nos veo aburridos frente a la eternidad.
Lloramos un poco para hacer penitencia,
mentimos también y todo retoma su curso.
¿Por qué caminar sobre el agua 
cuando podemos hacerlo allí?
¿Y por qué decir no, 
cuando sí es una bola de cristal?

Point, Jean Portante

domingo, 29 de septiembre de 2013

Como a un muerto de sed

Hablo como quien habla
delante de sí mismo consumido.
Algo ya de mi muerte está aquí ahora.
Ya no me pertenece
la voz que está cantando a mis espaldas
y mi puro planeta está llegando
a ponerse debajo de mi planta
porque ande mi memoria entre su nieve.

Cierto es que llama fui, muy combatida
entre contrarios vientos
y no sé cuál de todos me ha apagado.
Más desasida estoy. Y aunque me duele
el sitio en que moraba
tan dulce oscuridad, voy asomando
un paso ya del cerco de mi sombra.

Cuando me inclino a recoger mi nombre,
nombre de soledad, cetro sombrío
y célibe corona,
sé que arrebato su laurel a un muerto
y me ciño la flor que no se mira,
que a otra le estoy hablando en estas voces.
Muerta la tengo en medio de mi brazos,
mi más honda, mi más amada víctima.

Me abandono a mí misma como a un muerto de sed.
Aquí me dejo. Y ya me estoy mirando sin ternura.
La casa donde amé.
La vista oscura y engañada de objeto.
Las guirnaldas de la fiesta extinguida.

Todo cuanto no era descendido
de mi más alto ramo,
de las aguas secretas y desnudas
y de la sola estrella, suavísima y cruel,
que me gobiernan,
aquí lo dejo, dulce y destruido.

Detrás quedan mis pasos derrocados.
Mi propia tierna y fútil estatura.
Es que me he deparado
la terrible alegría
de contemplar mi amor del dulce mundo
hecho ceniza
y de mirar mi cuerpo abandonado
como un jardín trivial, porque una noche,
oh ángel de pavor y de hermosura,
al abrirme el misterio
grave y resplandeciente de tus alas,
se me cayó del rostro la sonrisa.


Margarita Michelena

viernes, 12 de julio de 2013

Simplemente Luz, Hugo de Sanctis y Mercedes Sosa

Luego de buscar esta canción por todas partes, la encontré y no puedo resistir no compartirla :). Disfrútenla.

jueves, 11 de julio de 2013

Yo contemplo a veces el cielo de mi memoria (fragmento)

El tiempo borra todo como las olas borran
los trabajos de los niños en la arena.
Olvidaremos esas palabras precisas y vagas
detrás de las cuales sentimos el infinito.

El tiempo borra todo, en él no brillan los ojos
que sean de ópalo o de estrella o de agua clara,
bellos en el cielo azul o en un lapidario,
Los ojos quemarán para nosotros un fuego triste o alegre.

Algunas gemas hurtadas de su cofre viviente
tirarán en mi corazón sus crudos reflejos,
así como el día de su uso, selladas en el párpado,
brillaban con un destello precioso y decepcionante.

Otros fuegos dulces encantados por Prometeo
chispean el amor que brillaba en sus ojos,
para nuestro querido tormento los hemos llevado
iluminados, tan puros, o cristalizados, tan valiosos.

Marcel Proust




lunes, 27 de mayo de 2013

Delmira Agustini

Nous devons aussi nous souvenir que la poesié appartient à l’âme et non à l’oreille et que nous n’arriverons jamais au coeur de personne avec des vers bien rimés mais avec de poésies bien senties et saturées de notre propre âme.* 


*Debemos recordar que la poesía   pertenece también al alma y no al oído
y que no llegaremos jamás al corazón de una persona con versos bien rimados que con
poesías bien sentidas y saturadas de nuestra propia alma. 




La rima es el tirano empurpurado,

es el estigma del esclavo, el grillo

que acongoja la marcha de la Idea.

No aleguéis que es de oro! El Pensamiento

no se esclaviza a un vil cascabeleo!

Ha de ser libre de escalar las cumbres

Entero como un dios, la crin revuelta,

La frente al sol, al viento. Acaso importa

que adorne el ala lo que oprime el vuelo?


De Rebelión, fragmento.

viernes, 22 de marzo de 2013

El poeta...


“El poeta sirve al tiempo —¡efectivamente lo sirve!— de manera involuntaria, es decir, fatal: no puede no servirlo."

Marina Tsvietáieva

domingo, 17 de marzo de 2013

Qué lástima


Qué lástima que duermas
y se interrumpa el diálogo
y no sientas mi beso
en tus ojos cerrados.


Qué lástima tu infancia
así truncada,
ese tiempo sin tiempo
a medio abrir
por el que ya empezaba
a vislumbrarte.


Mañana todo habrá cambiado:
otra vez hablándonos
de lejos
desde nuestras esquivas
soledades.


Qué lástima
los signos de mi amor,
mis apretados círculos
de miedo
que no sé si entendiste.



Claribel Alegría

sábado, 2 de febrero de 2013

Un amor indeciso


Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta... 
Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.  

Yo le digo al amor: - ¿Qué te trae a mi casa? 
Y el amor no responde, no saluda, no pasa... 

Es un amor pequeño que perdió su camino: 
Venía ya la noche... Y con la noche vino. 

¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!... 
¿Que palabra no dice, qué nombre no me nombra?...   

¿Qué deja ir o separa? ¿Que paisaje apretado 
se le quedó en el fondo de los ojos cerrados?... 

Este amor nada dice... Este amor nada sabe: 
Es del color del viento, de la huella de un ave.  

Extraño amor sin rumbo que me gana y me pierde, 
que huele las naranjas y que las rosas muerde...

Que todo lo confunde, lo deja... ¡Y no lo deja! 
Que esconde estrellas nuevas en la ceniza vieja... 

Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe 
que el mañana es tan solo el hoy muerto... 
El cadáver futuro de este hoy claro, de esta hora cierta... 
Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta... 

Dulce María Loynaz

La Szymborska, a un año de su muerte.

Ha sido un descubrimiento dichoso tu poesía, te aseguro, Wislawa, que mi visión no sería ni siquiera un poco de lo que es ahora, de no haberte leído.

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
yeso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.

Wislawa Szymborska, Traducción de A. Murcia