viernes, 10 de marzo de 2017

Hablo por mi diferencia (Manifiesto) de Pedro Lemebel







No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.



NOTA:

Este texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile.

lunes, 6 de marzo de 2017

Letanía de la supervivencia de Audre Lorde




Para aquellas que vivimos en la orilla
sobre el filo constante de la decisión,
cruciales y solas,
para quienes no podemos abandonarnos
al sueño de la elección,
a quienes amamos en los umbrales,
mientras vamos y volvemos,
en las horas entre amaneceres,
mirando hacia dentro y hacia fuera,
al tiempo anterior y al que viene,
buscando un ahora que pueda alimentar
futuros,
como el pan en la boca de las personas pequeñas,
para que sus sueños no reflejen
la muerte de los nuestros.

Para nosotras
que fuimos marcadas por la impronta del miedo,
esa línea leve del centro de nuestras frentes,
de cuando aprendimos a temer mamando de nuestras madres
porque con este arma,
esta ilusión de que podría existir un lugar seguro,
los pies de plomo esperaban silenciarnos.
Para todas nosotras
este instante y este triunfo:
supuestamente, no sobreviviríamos.

Y cuando el sol amanece tememos
que no permanezca en el cielo,
cuando el sol se pone tememos
que no vuelva a salir al alba,
cuando nuestro estómago está lleno tememos
el empacho,
cuando está vacío tememos
no volver a comer jamás,
cuando nos aman tememos
que el amor desaparezca,
cuando estamos en soledad tememos
no volver a encontrar el amor,
y cuando hablamos
tememos que nuestras palabras
no sean escuchadas
ni bienvenidas,
pero cuando callamos
seguimos teniendo miedo.

Por eso, es mejor hablar
recordando
que no se esperaba que sobreviviéramos.

Rebelde de Juana de Ibarbourou




Caronte: yo seré un escándalo en tu barca.
Mientras las otras sombras recen, giman, o lloren,
y bajo tus miradas de siniestro patriarca
las tímidas y tristes, en bajo acento, oren,

Yo iré como una alondra cantando por el río
y llevaré a tu barca mi perfume salvaje,
e irradiaré en las ondas del arroyo sombrío
como una azul linterna que alumbrara en el viaje,

Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros
que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,
Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.

Y extenuada de sombra, de valor y de frío,
cuando quieras dejarme a la orilla del río
me bajarán tus brazos cual conquista de vándalo.

sábado, 4 de marzo de 2017

Canto de Magaly Sánchez






Y por dónde agarrar el poema.
Después del mundo.
Después de la vida.
Tras el amor y abundancia.
Muy atrás de la suavidad
y lejos
muy lejos ya de todo.
Ante nada y frente al vacío.
Medrando en redor la muerte
dónde el poema...

Porque eterna
aeternum es eso que poema
de sécula y per sécula existe un poema.

El poema.

Resulta que siempre sí
en algún rincón
entre la más densa niebla
oculto en el más sólido recio.
En un pliegue
por ahí el sí.
En alguna microfisura
del mundo que somos
ahí está.

Mas
cuando la vida nos deja
para habitarnos la muerte
se deja de pensar en el poema.

Al aplastarnos lo brutal
se nos olvida su aliento.

Ida fortuna los hados a zaga
quedados pasto de la carroña social
dejamos de creer en un poema.

                                  En el poema.

Y

Palabras vienen y revienen desde el inicio.
Llegan. Invaden. Ahogan.
Así me dejan. Se largan hastiadas
preguntando todas. Cuál todo
tal todos

Qué pues es eso que poema
                                          el poema.

¡Ah dioses astros entes!

El poema anda de aquí para allá
viene de allá para acá
y va de aquí hacia más aeternum
per sécula y de sécula.

El poema     uno cualquiera
anda por esos llantos
se sale de risas y sonrisas
camina con toda gente
duerme en lechos a la noche
y en ensueños del día.

Un poema se va para alguna estrella
o se incrusta en algún infierno
se cuelga de un tipo y otro
pende del resuello niño que juega
se mete bribón sabroso y caliente
entre teta y teta de amantes.

El poema ¡ah cábala! se acuesta y se levanta
ronca y alborota
se acomoda en alguna flor
o repantiga en un paisaje.
Va sorteando por vías metropolitanas
o se amodorra en las de provincias.
El poema camina del brazo del tiempo
y hospeda en fugaz parpadeo.

El increíble        el terco poema
que enferma y alivia
que arrima entre hambrientos que anida
contigo y aquél conmigo
el poema de fríos y calores
de tierras y mares
de unos y otros de todos y nadie.
Por dónde cogerlo apropiarlo al poema.

Al poema escapado quién lo alcanza.
Al perdido quién lo encuentra.
Al negado quién lo adquiere.

Se vuelve a tenerlo        a guardarlo
a vivirlo...

Vacíos dónde lo asentamos
secos cómo lo calmamos
muertos dónde cómo lo amamantamos.

Al poema este ser del ser. Ser de mí
vive.

Vive aunque sea en mi fatiga.
Alienta con la derrota.
Sombra de mi sombra.
Eco de mi balbuceo.
Reflejo de la oscuridad.

El poema amargo de tu amargura.
Nostalgia del sueño ido.
Imagen de lo acariciado.
Hoy el poema es pena.
El silencio tuyo.
La obligación al supuesto.

Malvives poema en mis grilletes
amordazado en los labios
maniatado a mi condena
oscilando en los callos
y en la alienación formado.

Hoy se lleva al poema a cuestas
se le deja en gradas del recinto
se le malviste de andrajos
y alimenta de basofia.

Ahorita el poema tú poema
esa pena y odio y tedio.
Este grito y lloro y vacío
anda escondiéndose de ti y de sí mismo.
De puntillas te pisa deseando pasar
inadvertido.

Se pone la capa de la nada
para no inquietarte con su reproche.
Se oculta en tu conciencia dormida.
Teme despertarla por tu furia
a nueva vigilia colérica y acusante.

Encerrado y capado como monstruo
ahora avergonzamos de su ser
se le traiciona brillantemente
y se llora desesperado
sin arrullarlo como antes.

Se hace cobarde contigo
y trampea remedándote.
Fornica por complacerte
y justifica tu pereza y comodinidad
holgazaneando y volviéndose comodón.

De la entretela de la malignidad.
De entre la consuntiva soledad.
Dizque viviendo porque muriendo
el asiento de la vergüenza
que consume en tu cuenco
zarandea al poema sin cuidados.
Lo saca a rastras de ti y de sí
y te lo plantea enfrente
para rubor de ambos.


Esto eres

Esto soy


Esto    miremos a ojo raso   somos.

Remedo de algo que quiso ser
que pudo serse
remiendo sólo del puro y recio lienzo
que en alguna era infecha nos cubrió
cálido.


Esta horra caricatura del recuerdo
soterrado.

esto somos.

Soledad  el nombre
alias        la agonía
sexo        impotencia
clase       cobardía.

Esto

edad credenciales tarjetas de identidad
domicilio oficio profesión

somos


impostores
ísmos y antípodas cloacas
adefesios decadencia y desgénero.
Habrá que decir todo.

Estamos cara a cara.
Desvergüenza a desvergüenza
sin el mínimo pudor.
Perdida sin vergüenza         la vergüenza
de la vergüenza.

Hay que decirlo todo.

Lo dirás poema           y lo diré.

Diremos todo.
Tú y yo poema.
Rostro en rostro
y frente al frente
con la vida a espaldas
y el hueco de muerte adelante


dirás y diré.

Puntearemos
sin reparos por el estriptís
tu verdad y la mía
                            nuestro canto
                                          Poema.

jueves, 2 de marzo de 2017

La danza de la muerte (fragmento) - Anónimo





Habla la muerte:

A la danza mortal venid los nacidos
que en el mundo sois de cualquier estado
el que no quisiere, a fuerza y impelidos
hacerle he venir muy toste priado.

Pues que ya el fraile vos ha predicado
que todos vayéis a hacer penitencia
el que no quisiere poner diligencia
por mí no puede ser más esperado.

Primeramente llama a su danza a dos doncellas.

A esta mi danza traje de presente
estas dos doncellas que veis hermosas
ellas vinieron de muy mala mente
oir mis canciones, que son dolorosas.

Mas no les valdrán flores y rosas
ni las composturas que poner solian.
De mí, si pudiesen, partirse querrían;
mas no puede ser, que son mis esposas.

A éstas y a todos por las aposturas
daré fealdad, la vida partida
y desnudedad por las vestiduras;
por siempre jamás, muy triste aborrida,

y por los palacios daré, por medida,
sepulcros oscuros de dentro fedientes,
y por los manjares, gusanos royentes
que coman de dentro su carne podrida.

Y porque el Santo Padre es muy alto Señor
y en todo el mundo no hay su par,
desta mi danza será guiador;
desnude su capa, comience a saltar.

No es ya tiempo de perdones dar
ni de celebrar en grande aparato,
y yo le daré en breve mal rato,
¡Danzad, Padre Santo, sin más retardar!


miércoles, 1 de marzo de 2017

Poema para leer de pie en el autobús entre la puerta Flaminia y el Tritone de Jorge Eduardo Eielson




puedo escribir
así
de ti
contigo
sin ti
tal vez
silbando
como quien no
quiere nada
nada nada nada nada nada nada
o llorando
o comiendo
o bebiendo
o muerto de hambre
resfriado
estornudando
gritando
criatura
que no canto
no pido
no deseo
sino un poco
de alegria
muñeco de las causas
imposibles
monstruo que el rayo ha convertido
en una sonrisa
puedo escribir así
sobre ti
y sobre mí
y nada más
qué tristeza
tú y yo
y nada más
y las calles doradas
de roma
y tú y yo
y nada más
y qué más puede haber
de tú y yo
y los ojos celestes
de roma además
pero qué inútil
tanta luz
entre dos
qué tristeza
tú y yo
y nada más
qué tristeza
escribir y escribir y escribir y escribir
de los dos
hay que ver
prueben
qué harían ustedes
en situaciones tan horrendas
en una habitación tan oscura
sin puertas y sin ventanas
pero claveteada por dentro
sellada por fuera
completamente cubierta de flores perfumadas
crisantemos los nardos y otras flores semejantes
una especie de sarcófago en suma
y qué harían ustedes
qué harían
si tuviera una pierna
en lugar de una nariz
y caminaran con ella
día y noche al pie del tíber
pidiendo limosnas a las nubes
desenterrando objetos llameantes
buscando a dios entre las patas
de una mesa
qué harían
a ver
qué harían entonces
seres con rabo
que la sombra ha pisoteado
respondan temerosos
oh piadosos
maquinarias de rodillas
ante el gran dios fiat
si todo desapareciera bruscamente
por el ojo de la cerradura
del hotel ripetta
o ardieran vuestras propiedades
en un futuro silencio
de uranio
o llovieran carne y huesos
en el vaticano
escupieran pájaros los niños
cruzaran balas
deslumbrantes
flechas
de inusitado poder
afrodisiaco y purgante
y algo más
todavía
yo estúpido animal
avanzo siempre siempre
sin embargo
avanzo siempre siempre
hasta los últimos rincones
donde se orina el sol
se orina la luna llena
se orinan los borrachos
vocifera la mierda
aúlla la soledad
criaturas que arrastráis
un solo
largo
llanto
no tengo nada
nada qué ofreceros
ésta es la realidad
mi vida es humo
humo mi casa
y mis amigos
no reconozco
las dos huellas de mis pies
ni mis rodillas
en la arena
pero miro finalmente
el cielo arriba
el cielo abajo
arriba
abajo
arriba finalmente
fijamente
sin temor
ya no por el hueco
de la cerradura
por donde miraba entonces
¿recuerdas pobre jorge?
a la puta del hotel
ripetta
creyendo que era celeste
ella también
magnitud ígnea
meteoro cuya caída
es el perfume
cuya memoria
es la memoria
de una joven en el trigo
y no era sino un hocico
pintado
dos bolsas de trapo
tres bolsas de trapo
seis bolsas de trapo
y un estómago sonoro
sonrío ahora ya
finalmente
he aquí mi oficio
pero cúanto me ha costado
he convertido en agua
mi paciencia
en pan
mi soledad
doy de comer
a los muros
de beber
a las sillas
me quema todo
y todo me congela
no sé leer
ni escribir
ni contar
y lo que es claro para todos
para mí es tinieblas
no sirvo para nada
ni para conversar
conmigo mismo
ni para devorar
la televisión
o el cine
no sirvo para nada
nada soy
esto lo sé
pero cuando me despierto
cosa que hago siempre
antes que los demás
las estaciones brillan
y cuando estoy dormido
es el invierno
generalmente además
soy más alto de día
que de noche
aunque alto no sea
(yo no sé por qué
mi madre hablaba siempre
de mi padre
como de un caballo
grande y silencioso
como un perro
o de un perro grande
y silencioso
como un caballo
la verdad es que mi padre
era tan alto
y encendido
que me era difícil mirarlo
y cuando lo miraba
me caía el sol en la garganta)
pero de nada sirve
de nada sirve escribir
siempre sobre sí mismo
o de lo que no se tiene
o se recuerda solamente
o se desea solamente
yo no tengo nada
nada repito
nada que ofreceros
nada bueno sin duda
ni nada malo tampoco
nada en la mirada
nada en la garganta
nada entre los brazos
nada en los bolsillos
ni en el pensamiento
sino mi corazón sonando alto alto
entre las nubes
como un cañonazo.

sábado, 25 de febrero de 2017

Oh, rubí de sangre de Hildegarda Von Bingen



Oh, rubí de sangre
que desde lo alto ha fluido
y que la divinidad ha tocado.

Tú eres una flor
a la cual el invierno
del aliento de la serpiente
no podrá dañar nunca.





O rubor sanguinis,
qui de excelso illo fluxisti,
quod divinitas tetigit,

tu flos es,
quem hiems de flatu serpentis
num quam lesit.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Somos pasto donde la luz madura de Enriqueta Ochoa




En esta momentánea eternidad
alzaste el corazón y lo sajó el tiempo.
Todo se va de paso, en su justo segundo.
Se llena un mismo sitio de improviso;
luego sigue su curso el agua
que colma de infinito
y nos arrastra hacia esa suerte ignota
que hoy te desmiembra el nervio
y arranca el grito de cierva vulnerada.

¡Qué fugaces, qué solos,
qué iguales, Señor mío!

Descansa,
reclina la tensión de arco en lágrimas,
sobre el callo de mi corazón ciego y remendado.
Manará, si allí escarbas con tino,
algún hilo de miel;
y desde este mirador verás tan viejo al mundo,
pero viejo adorable,
trastabillando, ebrio de soledad,
por la zanja de una abismal herida;
perdido en el galgo oscuro
de sus zapatos rotos.
O bien,
tan niños como una hoja en blanco
astronauta vestido de rocío
paciendo entre la hierba de los astros;
girando en la ruleta del espacio.
La cosmonave Soyus, hoy en órbita,
mañana en posesión, tal vez.
Así, viejo y joven el mundo
sin moverse pasa.
Con el pie en el estribo, rumbo a la muerte
llegamos:
cuestas, túneles, empinadas planicies...
Silba el tren,
se agita el pañuelo desgarrado que somos.
Vamos muertos en pie,
la sangre hundida;
muertos a golpe de silencio,
pero frenéticos, pegados hasta el final sombrío.
Es todo, hermana,
oscuro fuego de Dios que nos comprueba,
hambre que se endereza desfallecida
y bebe lágrimas;
fluir sin desprenderse.
Un ir quedándonos doblados
bajo el dulce peso de la mano suprema.
Espera quieta,
somos pasto donde la luz madura.

sábado, 4 de febrero de 2017

Somos seres discontinuos - Georges Bataille




(...) Los seres que se reproducen son distintos unos de otros, y los seres reproducidos son tan distintos entre sí como de aquellos de los que proceden. Cada ser es distinto de todos los demás. Su nacimiento, su muerte y los acontecimientos de su vida pueden tener para los demás algún interés, pero sólo él está interesado directamente en todo eso. Sólo él nace, sólo el muere. Entre un ser y otro ser hay un abismo, hay una discontinuidad.

Este abismo se sitúa, por ejemplo, entre ustedes que me escuchan y yo que les hablo. Intentamos comunicarnos, pero entre nosotros ninguna comunicación podrá suprimir una diferencia primera. Si ustedes se mueren, no seré yo quien muera. Somos, ustedes y yo, seres discontinuos.

Pero no puedo evocar este abismo que nos separa sin experimentar de inmediato el sentimiento de haber dicho una mentira. Esa abismo es profundo; no veo qué medio existiría para suprimirlo. Lo único que podemos hacer es sentir en común el vértigo del abismo. Puede fascinarnos. Ese abismo es, en cierto sentido, la muerte, y la muerte es vertiginosa, es fascinante.

Intentaré demostrar ahora que para nosotros, que somos seres discontinuos, la muerte tiene el sentido de la continuidad del ser. La reproducción encamina hacia la discontinuidad de los seres, pero pone en juego su continuidad; lo que quiere decir que está íntimamente ligada a la muerte. Precisamente, cuando hable de la reproducción de los seres y de la muerte, me esforzaré en mostrar lo idénticas que son la continuidad de los seres y la muerte. Una y otra son igualmente fascinantes, y su fascinación domina al erotismo.

(...) En la base, hay pasajes de lo continuo a lo discontinuo o de lo discontinuo a lo continuo. Somos seres discontinuos, individuos que mueren aisladamente en una aventura ininteligible: pero nos queda la nostalgia de la continuidad perdida. Nos resulta difícil soportar la situación que nos deja clavados en una individualidad fruto del azar, en la individualidad perecedera que somos. A la vez que tenemos un deseo angustioso de que dure para siempre eso que es perecedero, nos obsesiona la continuidad primera, aquella que nos vincula al ser de un modo general.

(...) Sufrimos nuestro aislamiento en la individualidad discontinua. La pasión nos repite sin cesar: si poseyeras al ser amado, ese corazón que la soledad oprime formaría un solo corazón con el ser amado. Ahora bien, esta promesa es ilusoria, al menos en parte. Pero en la pasión, la imagen de esta fusión toma cuerpo con una intensidad loca.